Un reencuentro con su historia
La caravana de Perú Primero avanzaba por Imperial cuando Luis Goicochea Huari «Luisinho» frenó al ver algo familiar: un vendedor de dulces en triciclo.
El momento lo tocó. Se bajó, se subió al triciclo, tomó la bocina y la hizo sonar. Después vino el abrazo.
«Yo también vendía pan», recordó con nostalgia Luisinho. Todos saben que a esa labor se dedicaba antes de convertirse en ingeniero industrial y próspero empresario.
Fue inevitable recordar. Él también recorrió estas calles con su canasta, al lado, de sus hermanos trabajando para salir adelante.
Antes de irse, compró dulces y los compartió con el comunicador Sergio Vidia. Un gesto simple, pero cargado de memoria.
Pero, hoy tiene otro propósito:. conducir los destinos de Imperial para elevar el nivel de vida de su población.


