Apuestan por turismo vivencial
La familia Ochoa Vicente conserva en su casa de campo de Ramadilla, Lunahuaná, una cruz de madera de níspero con más de 150 años de antigüedad.
“Fue construida por mi abuelo cuando era joven. Con los palos de la planta de níspero le dieron la forma”, relató doña Tula Lucila Vicente, quien bordea los 94 años de vida.
Su hijo, el psicólogo Luis Ochoa Vicente, señala que cada año realizan la festividad en esta zona con la asistencia de los lugareños y visitantes.
“Es una cruz emblemática y símbolo de fe para toda la familia.Todo se lo debemos a él», manifestó.
«Además, puede ser un destino turístico para que los viajeros conozcan nuestra historia y disfruten de la naturaleza que nos rodea”, indicó.
SIMILAR AL DE SANTA CRUZ DE FLORES
El Dr. Pedro Riega, exalcalde de Santa Cruz de Flores, quien brinda sus servicios médicos en la zona, mostró su sorpresa al conocer la reliquia.
«Guarda gran similitud con la cruz de mi distrito, la Santísima Cruz», expresó Pedro Riega, destacando la profunda fe que tienen los moradores.
RÍO PIEDRAS
La familia también cuenta con una bodega donde elabora vinos y piscos artesanales con la marca Río Piedras, además de amplias áreas de cultivo que forman parte de la campiña cañetana.
Ramadilla y Con Con, se ubican en la margen izquierda del río Cañete, un lugar apacible, tranquilo y lleno de vegetación, rodeado de hermosas campiñas bañadas por el sol.
Una lástima que el moderno puente Con Con, inaugurado con bombos y platillos por las exautoridades, haya colapsado, sin brindarle hasta la fecha su restauración.
Los pobladores esperan que las nuevas autoridades puedan solucionar este inconveniente y así impulsar el flujo de visitantes hacia esta zona que cuenta con enorme potencial turístico.
